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domingo, 5 de junio de 2011

¿Escribir es sinónimo de comunicar?

La mayor parte de la gente cree que escribir bien es sinónimo de comunicar bien, sin embargo son dos actividades con una finalidad y un ethos distintos.

Pareciera que el arte de escribir no implica necesariamente una comunicación eficaz, ya que ésta sería el fin último de aquella actividad, o por lo menos, mucho de lo escrito y de lo publicado no parece buscar la efectividad.

Pero, ¿a qué llamamos tal vez un poco ambiciosamente “comunicación eficaz”? En mi opinión es aquella que logra cumplir con su fin último, es decir la que consigue concretar la finalidad de un texto, el “para qué” de su construcción.

Simplificando, si todas las preguntas (¿qué? ¿para qué? ¿a quién? y ¿cómo?) que se plantea un texto escrito son respondidas, ese texto habrá comunicado.

Según mi experiencia, para conseguir la eficacia es básico pensar en el lector o posibles lectores, porque toda la estructura dependerá de cuánto sea capaz de imaginarlos. Cuando hablo de estructura, me refiero a todas las estrategias que pondré en juego como emisor para que mi mensaje llegue sin obstáculos, limpiamente, al receptor.

Si quien escribe y quien lee un texto pone en juego todas sus competencias, en el proceso de emisión y en el de desciframiento, ese texto se convierte en comunicación, y sobre todo, en una comunicación eficaz, en la que tanto el escritor como el lector se sentirán satisfechos, porque cada uno habrá participado para conseguir ese resultado.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Al escribir, primero lo primero


Todo el mundo se paraliza ante el papel en blanco.

Esta afirmación que es en parte un lugar común, tiene también algo de cierto, ya que en algún momento nos hemos encontrado en esa situación. Sin embargo, si uno tiene presentes dos o tres simples pistas que le ayuden a iniciar un escrito, tanto da que sea personal o profesional, se puede sentir más seguro.

Por eso, conviene hacerse algunas preguntas antes de comenzar a escribir:
¿Qué quiero conseguir con este escrito? o ¿para qué escribo esto?
¿Qué es lo más importante?
¿Quién es mi lector?
¿Cúal es mi forma de expresarlo?

Hay una regla que repetía como un mantra un profesor que tuve hace muchos años y que siempre me ha servido: “Primero lo primero” Es decir: en el primer lugar, en la primera línea lo más importante, tanto en cuanto al significado como a la construcción de la frase. Porque como todos sabemos, una vez que empezamos, ya nada nos detiene…