Mostrando entradas con la etiqueta escritura y vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritura y vida. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de septiembre de 2018

Un ejemplo exitoso de escritura autobiográfica



Este verano leí Mamá de Jorge Fernández Díaz, escritor y periodista argentino que convierte en una novela de éxito la historia de sus padres, inmigrantes asturianos en Buenos Aires a principios del siglo XX.
La novela tiene dos ejes narrativos: en el primero, el autor con un estilo muy periodístico cuenta el viaje y los primeros años de su madre en una ciudad y una familia desconocidas. En el segundo, se incorpora como personaje logrando una voz más literaria, con lo cual la narración se vuelve más interesante, a partir de las reflexiones vitales que desgrana.
En este caso, el desafío de escribir una historia a partir de la propia biografía se resuelve muy bien, porque el autor logra tomar distancia y convertir en personajes literarios a los miembros de su familia. Pareciera que uno de los secretos es ese, desarrollar la narración como si no supiéramos en qué va a terminar y olvidar la vida real para convertirla en una verdadera ficción.

domingo, 20 de febrero de 2011


De escritores: Borges 25 años de su muerte

Una fría mañana de invierno la radio nos anunciaba la muerte de Borges en Suiza. Ya no hablaríamos más del “viejo” como se le decía en los círculos literarios y en la facultad de Letras. Era una segunda despedida, anunciada y presentida a partir de su viaje a Ginebra, pero nadie creía sinceramente que Borges se nos iba a morir, porque ya era parte de nuestro destino no sudamericano, sino porteño.

Sin embargo, para mi generación su voz y sus gestos perduran en sus poemas, en sus cuentos y en sus ensayos, a los que volvemos cada tanto para recuperar una escritura cargada de sentido, que se reconoce como fondo de nuestros propios textos.

Y aunque él decía que la pequeña vida de un artista se perdía en sus obras, todavía hay gente que vuelve una y otra vez sobre sus opiniones políticas o sobre tal o cual acto público, porque es más fácil juzgarlo que perderse en sus laberintos, o mal que mal, intentar leerlo.

domingo, 19 de octubre de 2008

Minicuento, microrrelato, cuento breve

Este tipo de narrativa parece ser un reflejo de nuestra forma de leer, en la actualidad. Vivimos leyendo y recibiendo fragmentos, de información, de literatura, de imágenes.
El cuento brevísimo es un intenso ejercicio que pone en tensión nuestras referencias culturales y nuestros hábitos de lectura que oscilan entre dos formas de leer, la tradicional y la que nos propone la nueva tecnología.
En consecuencia, la fragmentación ocupa también un lugar central en la escritura, y el ejercicio de construir una totalidad a partir de elementos dispersos, es un desafío tanto para el escritor como para el lector, que se integra a la obra para descubrirla y ampliarla a su gusto.
Es interesante ver cómo cada autor encuentra una solución distinta para resolver ese desafío, para ello, siguiendo con la idea de lo fragmentario, nada mejor que una antología que me ha resultado muy completa (si se me permite el oxímoron): La otra mirada, antología del relato hispánico (2005) una edición de David Lagmanovich, en Menoscuarto ediciones.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Alrededor de las palabras

"Las palabras son todo lo que tenemos."
Samuel Beckett
Esta semana esta frase de Becket me ha perseguido, hasta que me detuve a pensar un poco más en su significado.
Tal vez no nos damos cuenta de hasta qué extremos las palabras nos salvan del horror y del dolor. Con los años he comprobado que no sólo disfrazamos nuestras emociones con palabras, también nos creamos y creemos todo aquello que nos contamos.
En ese sentido, los escritores hacemos un gran trabajo por nosotros mismos y por nuestro prójimo, porque vivimos a través del sentimiento y de las ideas que ponemos en el papel, que construimos desde la experiencia de vivir.
Si uno piensa que escribe para trascender o dejar algo especial es una ambición, que llamaría a largo plazo, creo que la mayor parte de las veces se escribe para sobrevivir, sólo para cambiar el sentido de lo que estamos viviendo, para darle identidad y entidad.
Lo asombroso es que los escritores que nos precedieron también han hecho lo mismo, nos han trasmitido el material para nuevos sueños.

jueves, 28 de agosto de 2008

¿Hasta dónde conocer?


Hoy he elegido esta imagen porque me recuerda uno de los consejos de Hemingway, que dice más o menos así: cuando escribas ten en cuenta a todo el iceberg, pero muestra sólo la punta.
Tal vez, no sólo sea un excelente consejo para la creación literaria, creo que se podría aplicar a todos los intercambios humanos.
Aunque creemos conocer a alguien en profundidad, siempre queda la parte sumergida, tal vez la mejor, la que da sustento a la magia de esa persona.
¡Sería tan aburrida la vida si en cada ser humano, en cada suceso, en cada obra de arte no hubiera un iceberg que nos desafiara a tratar de comprender, de desentrañar el verdadero significado!
¿No es fascinante ese deseo que nos implusa a sumergirnos para conocer, aunque sea la sombra de la verdad?

martes, 26 de agosto de 2008

¿Escribir es interrogarse?

Hola!!
Hoy inicio un camino que buscará rescatar otras voces y otras palabras, para atenuar la soledad de la escritura, para compartir el miedo a la propia expresión y sobre todo para compartir las preguntas. Si no nos interrogamos, si no interrogamos al mundo y a la vida ya no nos quedará nada por vivir.
¿Y después de las preguntas? Buscar y escuchar las respuestas las propias, las oscuras y escondidas y las de los otros, las que nos llegan como una herencia, las que nos hieren o nos serenan, las odiadas y las amadas.
¿Será que escribir es interrogarse acerca del mundo? Será que escribo, escribimos para encontrar esa respuesta que se nos escapa que nos elude o que eludimos y a la que aludimos cuando nos ponemos solemnes con una copa en la mano o escribiendo en un blog?