Mostrando entradas con la etiqueta lunes de septiembre y comienzo de novela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lunes de septiembre y comienzo de novela. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de febrero de 2011

De escritores: Paul Auster y sus historias dentro de la historia


Leer a este autor neoyorquino es convertirse poco a poco, a medida que avanza la novela, en un vecino de Brooklyn que también quisiera tener una cita con la MBPD o con una cena con Nathan y su sobrino, es decir, ser un personaje más en ese mundo aparentemente anónimo del barrio.

Uno se pregunta a medida que avanza en la lectura; ¿es el azar el determinante de nuestras vidas? ¿No existe un destino predeterminado? Porque la novela comienza con un protagonista derrotado de antemano, un antihéroe americano en el mejor sentido de la palabra, porque Nathan piensa que ya le queda muy poca vida interesante y paradójicamente, su vida se vuelve interesante cuando deja de interesarle y pasa a ser interesante para el lector.

Confundir y mezclar vida y literatura parece ser una parte inevitable de nuestro curioso oficio de escritores y en este caso, tal como dice Auster, la literatura se convierte en refugio y en alivio de males ancestrales para la tragedia de vivir en un mundo gobernado por fuerzas aparentemente más irracionales que las del arte.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Ante la semana y el papel en blanco

Este lunes nos parece especial, no por el lugar común de la vuelta al trabajo, sino porque como todo comienzo es una puerta que se abre a infinitas posibilidades.
Infinitas posibilidades suena a retórica, pero a veces, la fantasía y la imaginanción nos permiten como dice Borges, "que no pase el día sin estar un minuto en el paraíso y un minuto en el infierno".
¿Por qué no estrenar una semana y un mes sin expectativas, sin miedos, jugando a ser pqueños dioses que, omnipotentes nos construimos una vida más amable que la que transitamos agobiados y ansiosos?
¿Quién nos impide inventar un mundo a la medida de nuestros deseos? Las palabras tal vez sean la clave para nombrar otro universo que está en nuestro interior y en el papel en blanco que aún no borroneamos.