jueves, 18 de septiembre de 2008

Un escritor poco conocido: Felisberto Hernández

"El día de mi primer concierto tuve sufrimientos extraños y algún conocimiento imprevisto de mí mismo."
Con esta frase comienza el cuento "Mi primer concierto" del escritor uruguayo Felisberto Hernández.
Un escritor poco conocido que escribió varios libros de cuentos con una intensidad narrativa, en la que resuena un eco de locura en la que muchas veces nos sentimos reflejados.
Siempre he pensado que es un escritor "extraño" y "extrañado" porque se aleja de las situaciones, como si el protagonista se desdoblara, convirtiéndose en un objeto más de la escena narrativa.
Me parecieron fascinantes: El balcón, Las hortencias y éste que menciono al inicio: Mi primer concierto.

martes, 9 de septiembre de 2008

¿Las palabras que elegimos nos definen?

Se ha dicho tanto sobre el poder de las palabras y, sin embargo, las tenemos tan poco en cuenta a la hora de expresarnos.
Todo el diccionario personal que vamos grabando, en las sucesivas etapas de la vida está a nuestra disposición cada vez que queremos comunicarnos. Recurrimos a él sin pensar demasiado, guiados por los hábitos lingüísticos adquiridos en la escuela, en la universidad, en nuestras lecturas, y adaptados o reflejados por los grupos sociales y el nivel cultural que nos rodean.
Con este bagaje esperamos conseguir que nuestro interlocutor nos comprenda, escribir un ensayo o una novela, en síntesis, destacar por nuestra expresión.
Sin embargo, parece que algo nos falta, que no logramos sentirnos satisfechos y que ni siquiera somos eficaces para transmitir lo que queremos.
Tal vez se trate de comunicarnos con más conciencia, de pensar que tenemos un diccionario personal, en el que se encuentran todas las palabras que hemos ido eligiendo y registrando por algún motivo. Sin duda, podremos disfrutar buscando la palabra que mejor se adapte, que nos guste más por su sonoridad, por su etimología o por su colorido.
¿Qué pasaría si comenzamos a pensar más en las palabras? ¿Si nos atrevemos a tocarlas, acariciarlas, degustarlas, olerlas y poseerlas para después poder regalarlas a nuestros receptores?

lunes, 1 de septiembre de 2008

Ante la semana y el papel en blanco

Este lunes nos parece especial, no por el lugar común de la vuelta al trabajo, sino porque como todo comienzo es una puerta que se abre a infinitas posibilidades.
Infinitas posibilidades suena a retórica, pero a veces, la fantasía y la imaginanción nos permiten como dice Borges, "que no pase el día sin estar un minuto en el paraíso y un minuto en el infierno".
¿Por qué no estrenar una semana y un mes sin expectativas, sin miedos, jugando a ser pqueños dioses que, omnipotentes nos construimos una vida más amable que la que transitamos agobiados y ansiosos?
¿Quién nos impide inventar un mundo a la medida de nuestros deseos? Las palabras tal vez sean la clave para nombrar otro universo que está en nuestro interior y en el papel en blanco que aún no borroneamos.

jueves, 28 de agosto de 2008

¿Hasta dónde conocer?


Hoy he elegido esta imagen porque me recuerda uno de los consejos de Hemingway, que dice más o menos así: cuando escribas ten en cuenta a todo el iceberg, pero muestra sólo la punta.
Tal vez, no sólo sea un excelente consejo para la creación literaria, creo que se podría aplicar a todos los intercambios humanos.
Aunque creemos conocer a alguien en profundidad, siempre queda la parte sumergida, tal vez la mejor, la que da sustento a la magia de esa persona.
¡Sería tan aburrida la vida si en cada ser humano, en cada suceso, en cada obra de arte no hubiera un iceberg que nos desafiara a tratar de comprender, de desentrañar el verdadero significado!
¿No es fascinante ese deseo que nos implusa a sumergirnos para conocer, aunque sea la sombra de la verdad?

martes, 26 de agosto de 2008

¿Escribir es interrogarse?

Hola!!
Hoy inicio un camino que buscará rescatar otras voces y otras palabras, para atenuar la soledad de la escritura, para compartir el miedo a la propia expresión y sobre todo para compartir las preguntas. Si no nos interrogamos, si no interrogamos al mundo y a la vida ya no nos quedará nada por vivir.
¿Y después de las preguntas? Buscar y escuchar las respuestas las propias, las oscuras y escondidas y las de los otros, las que nos llegan como una herencia, las que nos hieren o nos serenan, las odiadas y las amadas.
¿Será que escribir es interrogarse acerca del mundo? Será que escribo, escribimos para encontrar esa respuesta que se nos escapa que nos elude o que eludimos y a la que aludimos cuando nos ponemos solemnes con una copa en la mano o escribiendo en un blog?